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Me han dicho que necesito una endodoncia: qué es matar el nervio y si duele

La endodoncia arrastra una fama que hoy no se merece: es el tratamiento que salva el diente, no el que lo hace sufrir. Te contamos cuándo hace falta de verdad, qué se siente durante la intervención y por qué la corona posterior no es un extra opcional sino parte del tratamiento.

Llevas unos días con un diente raro. Al principio era solo una molestia con el frío, después empezó a doler también con el calor y anoche te despertó un latigazo que no se calmaba ni con ibuprofeno. Vas a la clínica, te hacen una radiografía y llega la frase: aquí hay que hacer una endodoncia. Y casi siempre viene detrás la misma pregunta, dicha en voz baja: eso es matar el nervio, ¿verdad? ¿Y duele mucho?

En A&B Dental explicamos este tratamiento varias veces por semana, y la reacción es parecida en casi todos los casos: la gente llega con mucho más miedo del que el procedimiento merece hoy. La endodoncia arrastra una fama heredada de hace treinta años, cuando ni los anestésicos ni el instrumental se parecían a los actuales. La realidad de ahora es bastante más tranquila, y conviene contarla con calma.

Qué es una endodoncia y por qué se llama matar el nervio

Dentro de cada diente, debajo del esmalte y la dentina, hay una cavidad con tejido vivo: la pulpa dental. Ahí están el nervio y los vasos sanguíneos que han alimentado la pieza mientras se formaba. Cuando una caries profunda, una fisura o un golpe fuerte llegan hasta ese tejido, la pulpa se inflama y se infecta. Y como está encerrada dentro de un tubo rígido, no tiene por dónde hincharse: de ahí ese dolor pulsátil tan característico que aparece al tumbarse.

La endodoncia consiste en retirar esa pulpa dañada, limpiar y desinfectar los conductos por dentro y sellarlos con un material que impide que las bacterias vuelvan a colonizarlos. Popularmente se dice matar el nervio, y la expresión describe bien lo que pasa, aunque suene agresiva. El diente deja de tener sensibilidad, pero sigue en su sitio, sujeto por su raíz y por su hueso, masticando como siempre. Es exactamente lo contrario de perderlo.

Cuándo hace falta una endodoncia de verdad

No todo dolor de muelas termina en endodoncia. Muchas molestias se resuelven con un empaste o con un tratamiento de la encía. La clave está en si la pulpa se puede recuperar o ya no.

Las señales que apuntan a que el nervio está afectado

  • Dolor espontáneo, que aparece sin que estés comiendo ni bebiendo nada.
  • Dolor que empeora al tumbarte o que te despierta por la noche.
  • Molestia con el calor que se alivia con agua fría, una señal bastante típica.
  • Sensibilidad al frío que antes duraba dos segundos y ahora se queda varios minutos.
  • Dolor al morder o al tocar el diente, o un flemón o bultito en la encía.
  • Un diente que se ha oscurecido tras un golpe, aunque no duela.

Cuando no duele nada y aun así hay que tratarlo

Esta parte descoloca a mucha gente. Un nervio puede necrosarse sin avisar y dar la cara meses después en forma de infección en la punta de la raíz, lo que se ve en la radiografía como una mancha oscura. También ocurre que una caries muy profunda se detecta en una revisión rutinaria y ya ha llegado a la pulpa, aunque el paciente no haya notado nada. Por eso la decisión no se toma solo con lo que cuentas: se apoya siempre en la exploración, las pruebas de vitalidad y la radiografía. Si el daño se queda en el esmalte o en la dentina, se resuelve dentro de la odontología conservadora con un empaste o una reconstrucción, sin tocar el nervio.

¿Duele una endodoncia?

Es la pregunta estrella, así que va la respuesta directa: durante el tratamiento no debería doler. Se trabaja con anestesia local y lo que se siente es presión, vibración y el ruido del instrumental, no dolor. Lo que sí duele, y mucho, es una pulpitis sin tratar. Buena parte del recuerdo terrible que tiene la gente viene de ahí: no del tratamiento, sino de las horas o los días de dolor que lo precedieron.

Después de la sesión es normal notar el diente sensible al morder durante unos días, sobre todo si había infección. Se controla bien con el analgésico que te indiquemos y va bajando solo. Si el dolor sube en lugar de bajar pasadas las primeras 48 horas, hay que avisar, porque suele significar que conviene revisar algo.

Y si tu problema no es el dolor sino el miedo, tiene solución. Para pacientes con fobia dental, reflejo nauseoso marcado o mucha ansiedad, trabajamos con sedación consciente supervisada por un médico anestesista, que permite hacer el tratamiento en un estado de relajación profunda y con muy poco recuerdo de la sesión.

Cómo es el tratamiento, paso a paso

Saber qué va a pasar quita bastante ansiedad, así que te lo contamos en orden:

  • Diagnóstico. Radiografía, pruebas de sensibilidad y exploración para confirmar que el nervio está afectado y ver cuántos conductos tiene la pieza.
  • Anestesia y aislamiento. Se coloca un dique de goma que aísla el diente del resto de la boca. Evita que entre saliva y bacterias en los conductos, y también que tragues nada.
  • Apertura y limpieza. Se accede a la cámara pulpar y se retira el tejido dañado con limas rotatorias, midiendo la longitud exacta de cada conducto.
  • Desinfección. Se irrigan los conductos con soluciones antisépticas, que es lo que realmente marca el éxito a largo plazo.
  • Sellado. Se rellenan los conductos con un material biocompatible que los deja herméticos.
  • Restauración. Se reconstruye la parte visible del diente y se valora si necesita una corona.

La mayoría de las endodoncias se resuelven en una sola sesión de entre 45 y 90 minutos, según si es un incisivo de un conducto o un molar con tres o cuatro. En casos con infección importante puede hacer falta una segunda cita con medicación intermedia.

La corona después de la endodoncia no es un extra

Aquí está el error que más veces vemos, y merece un aviso claro. Un diente endodonciado ha perdido parte de su estructura y ya no se hidrata como antes, así que se vuelve más frágil frente a la fractura. En muelas y premolares, que aguantan toda la fuerza de la masticación, la corona no es una recomendación estética: es lo que evita que el diente se parta por la mitad meses después y haya que extraerlo. Salvar la raíz y luego dejarla sin protección es tirar por la borda el tratamiento.

Cuando la pieza es de la zona visible, la reconstrucción se planifica además cuidando el color y la forma, con los mismos criterios que aplicamos en estética dental con carillas y coronas cerámicas, para que no se note ninguna diferencia con los dientes de al lado.

Cuánto dura un diente endodonciado

Con los conductos bien sellados y una restauración correcta, un diente tratado puede durar décadas, y en muchos casos toda la vida. Lo que suele fallar no es la endodoncia en sí, sino lo que viene después: una corona que nunca se llegó a poner, una caries nueva en el borde de la reconstrucción o una enfermedad de las encías que va soltando el diente por debajo. Por eso las revisiones y el mantenimiento de las encías son parte del mismo plan, no un asunto aparte.

¿Y si no me la hago? La alternativa es peor

Dejar un nervio infectado no es una opción neutra. La infección progresa hacia la punta de la raíz, forma un absceso, puede provocar flemones e hinchazón facial y termina, casi siempre, en la extracción de la pieza. Y entonces el problema cambia de escala: hay que reponer el diente con un implante dental o un puente, con más tiempo, más coste y más cirugía de la que habría hecho falta. Mantener tu diente natural, siempre que sea viable, sigue siendo la mejor opción posible.

Qué puedes hacer ahora

Si llevas días con un diente que duele solo, que reacciona al calor o que te despierta por la noche, no esperes a ver si se pasa. El dolor pulpar puede desaparecer de golpe, y eso no significa que se haya curado: a menudo significa que el nervio ha muerto y la infección sigue avanzando en silencio. Cuanto antes se valora, más sencillo y más predecible es el tratamiento.

En nuestra clínica dental de Culleredo, en A Coruña, contamos con una especialista en endodoncia y odontología conservadora dentro de un equipo con todas las especialidades bajo el mismo techo, para que el diagnóstico y el tratamiento se resuelvan sin ir de un sitio a otro. Te explicamos qué tiene tu diente, qué opciones hay y cuánto cuesta cada una antes de empezar, con presupuesto cerrado y financiación si la necesitas.

Pide tu cita en A&B Dental y salimos de dudas con una exploración y una radiografía. Si tu diente se puede salvar, lo salvamos.

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